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Ayer, el brazo minero del grupo Luksic –Antofagasta Minerals– dio a conocer que están evaluando opciones para mitigar el riesgo asociado a la falta de precipitaciones en lo que va del año.

La extensa sequía que afecta principalmente a la zona central del país y que se extiende por más de una década es una preocupación importante para la industria minera, cuyas etapas productivas de flotación, molienda y procesamiento de relaves requieren de este elemento. Así se ve reflejado en el crecimiento del uso de agua desalada en el sector. Ayer, Antofagasta Minerals, brazo minero del grupo Luksic, advirtió de la situación que está afectando a su principal faena: Minera Los Pelambres, ubicada en la cordillera de la Región de Coquimbo.

Según reveló la compañía en su reporte de producción al cierre del primer semestre, las precipitaciones en la zona donde se ubica Los Pelambres han sido significativamente menores que en 2019, que fue en sí mismo el año más seco de la actual sequía que se extiende por 12 años. Es por eso que revelaron que cuentan con estrictos protocolos de gestión del agua, a lo que se suma que están evaluando varias opciones para mitigar el riesgo del impacto de la reducción de las lluvias, en caso de que esta situación continúe. “La guía de producción asume que los niveles mínimos de precipitación requeridos se reanudarán durante el resto del año y, por lo tanto, están sujetos a la disponibilidad de agua”, sostuvieron, apuntando a que como grupo esperan llegar este año a un rango de entre 730 mil y 760 mil toneladas de cobre.

En este sentido, la producción de cobre de Antofagasta Minerals en los primeros seis meses del año fue de 361.500 toneladas, en línea con las expectativas y un 2,8% menor que en el mismo período del año anterior, principalmente por menores leyes de mineral. Respecto a la situación hídrica, una de las solLos Broncesuciones que podría aminorar la problemática en Los Pelambres es el proyecto INCO, iniciativa de más de US$ 1.700 millones, que entre otras obras considera la construcción de una planta desalinizadora en Los Vilos, la que operaría el segundo semestre de 2022 y que completa un 52% de avance. Pero este no es el único impacto de la crisis climática sobre la minera de los Luksic.

Esto, ya que las marejadas de fines de junio retrasaron embarques por unas 15.000 toneladas. “Estos embarques luego salieron rumbo a sus destinos a principios de julio, por lo que serán contabilizados como ventas durante el tercer trimestre”, añadieron.

Preocupación transversal

Respecto al tema hídrico y la extensión de la sequía, las compañías han implementado diversas medidas, por ejemplo, aumentar la recirculación del agua utilizada en las operaciones, cifra que según la última actualización del Consejo Minero llega al 76%.

Una de las mineras que han implementado medidas es Los Bronces, faena que se ha visto obligada a detener procesos por falta de agua en años anteriores. No obstante, la estrategia de gestión implementada por Anglo American ha tenido sus primeros resultados, y durante el primer semestre permitió mayor disponibilidad del recurso, elevando en un 32% el rendimiento de la planta concentradora. A esto se suma el proyecto mediante el cual evalúan traer agua desde la costa de la Región de Valparaíso.

La sequía también ha impactado a Codelco, que en temporadas previas incluso ha evaluado el racionamiento hídrico en la división El Teniente, la más importante de la Corporación. Actualmente cuenta con un plan de disminución del uso de agua, a través del espesamiento de relaves y el recirculamiento del 70% del agua fresca que se usa, además de la reducción de un 40% del consumo en la última década. Según explican desde la estatal, tanto en El Teniente como en Andina, “por ahora la situación hídrica permite una operación normal, sin restricciones; no obstante, la situación se evalúa permanentemente y seguimos avanzando en los planes de ahorro y aumento de recirculación”.

El director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, comentó que la sequía es un fenómeno que está afectando principalmente a las faenas que están de Copiapó al sur. “La minería lleva al menos 10 años trabajando en este tema, por lo que hay gran parte de las faenas que cuentan con una solución ligada al uso de agua de mar, pero no todas pueden implementar esta situación. En la zona central se da el agravante de que la sequía es prolongada, pero además hay competencia por el recurso, por el uso urbano, de la agricultura, además de las presiones ambientales”, explica Guajardo.

Por su parte, el académico de la UC, Gustavo Lagos, dice que el principal riesgo si no hay agua es una afectación directa a la producción de cobre. “Para procesar cobre se necesita agua, para los procesos de flotación fundamentalmente, pero también para la molienda y en diversas partes del proceso, como los relaves, y se puede recircular, pero no es algo fácil”, apunta Lagos.

Fuente: El Mercurio