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Valor de la estatal equivale a los primeros dos retiros de las AFP

El precio histórico del metal trae nuevas (y viejas) discusiones políticas sobre cómo aprovechar los recursos. El royalty aprobado ayer en la Cámara es la primera.

Hoy el cobre alcanzó su mayor precio de la historia, al llegar a US$4,7 la libra en la Bolsa de Metales de Londres. Y la idea de que estaría entrando en un nuevo súper ciclo, como en la década pasada, va cobrando cada vez más fuerza. “El cobre es el nuevo petróleo”, dijo el banco Goldman Sachs hace poco más de un mes.

Pero en Chile, el mayor exportador de este “nuevo petróleo”, un nuevo súper ciclo no solo representa mayores ingresos para el fisco (justo en un momento en que los necesita). También hace resurgir la discusión política sobre cómo aprovecharlo. El nuevo royalty a la minería —proyecto ingresado en 2018 pero cuya discusión se retomó justo con el alza del precio y que ayer aprobó la Cámara de Diputados— es solo un ejemplo.

Al nuevo impuesto se suman otras presiones que ya se han hecho sentir, como aumentar el gasto fiscal. Y otra, que tímidamente surge de tanto en tanto: una eventual privatización de Codelco.

¿ Ahorrar o gastar?

La inyección de recursos que podría recibir el fisco con un súper ciclo lleva a una pregunta clave a nivel político: ¿ se deberían ahorrar? ¿ O se deberían aprovechar para aumentar el gasto? Esta duda, sin embargo, parece tener una respuesta compartida por expertos de diferentes tendencias: los mecanismos existentes an funcionado bien y no hay mucho espacio para innovar.

“Debemos mantener los instrumentos que tenemos para el uso de los recursos del cobre, han sido muy efectivos”, dice el economista Álvaro García, asesor del candidato presidencial del PPD Heraldo Muñoz y presidente ejecutivo del organismo público-privado Alianza Valor Minero. Advierte que el déficit que presenta el fisco es tan alto que no logrará ser cubierto solo por un mayor precio del cobre. “No creo conveniente planificar nada nuevo a partir de este mayor precio transitorio. Distinta es la decisión de cómo y cuánto apoyar a las familias para que enfrenten los efectos económicos de la pandemia. Dar un apoyo ágil y suficiente es un imperativo, con o sin alza en el precio del cobre”, agrega.

Así, la regla fiscal y los instrumentos de ahorro que se han utilizado serían suficientes para aprovechar un nuevo súper ciclo. “Tenemos una regla fiscal que incorpora al cobre: se ahorran todos los recursos fiscales provenientes cuando el precio supera su valor de largo plazo”, explica Manuel Agosin, académico de la U. De chile. Esos recursos van a los fondos soberanos de Chile en el exterior y, cuando el precio está por debajo de su nivel a largo plazo, el Gobierno puede usarlos.

“En Chile existe un marco fiscal que señala claramente la forma en que se administran los recursos del cobre”, concuerda Hermann González, coordinador macroeconómico de Clapes UC y que trabajó en el Ministerio de Hacienda en la actual administración. Explica que esto está ayudando a financiar el gasto público y que reduce la dependencia de otras formas de financiamiento, como la deuda pública. Y, si se produce un alza de la estimación del precio a largo plazo, se podrá tener más espacio de gasto a partir del próximo año.

González destaca, además, que ya hay fondos a los que se destinan los recursos del cobre y que estarían funcionando. La regla de acumulación de activos señala que los recursos del cobre deben ir primero al Fondo de Reserva de Pensiones, con un máximo de 0,5% del PIB y, la diferencia, en caso de que exista, va al Fondo de Estabilización Económica y Social. “Los fondos existen y fueron, precisamente, donde se ahorró en el súper ciclo anterior y es de donde estamos sacando los recursos para enfrentar esta crisis”, agrega.

Donde sí creen que debe haber cambios es en los detalles. Y, específicamente, en la forma en la que se calcula el precio a largo plazo del cobre. Agosin advierte que el cálculo tiene un sesgo hacia los valores recientes. “Hace que no se ahorre lo suficiente en las bonanzas ni se desahorre lo suficiente en períodos de baja”, advierte. El problema, agrega, es porque se consulta pero no hay una forma más objetiva de cálculo. “Se debería explorar una manera menos subjetiva”, dice.

Valor de Codelco compensa los dos primeros retiros

Un nuevo súper ciclo llevaría a altos excedentes para Codelco. Hace justo una semana se conocieron sus resultados del primer trimestre y marcaron un récord en una década para la estatal. Algo que abre un apetito por que Codelco deje de ser exclusivamente del Estado. Esta idea no es nueva, pero ha vuelto a aparecer en columnas y entrevistas por la urgencia de recursos para enfrentar la crisis económica ocasionada por la pandemia.

Y es que la valorización de la empresa opaca cualquier paquete de ayuda que pueda entregar el Estado y solo se compara con la magnitud de los retiros de fondos de las AFP.

Desde la consultora Plusmining estiman que Codelco está valorizado hoy en cerca de US$35 mil millones, más de dos veces el fondo de US$16 mil millones con que el Gobierno ha financiado las medidas para enfrentar la pandemia, y prácticamente iguala los US$37 mil millones que a fines de abril la Superintendencia de Pensiones reportaba como retiros tras las dos leyes que permitieron sacar ahorros previsionales de las AFP. Como comparación, la mayor minera del mundo, BHP, vale US$234 mil millones en bolsa y la chilena Antofagasta, del grupo Luksic, US$18.690 millones.

Con ocasión del primer retiro de los fondos, en julio pasado, la bancada de diputados de la UDI presentó un documento donde argumentaban que la venta de Codelco “permitiría un ingreso muy relevante para el Estado, y que se podría utilizar en beneficios sociales. Asimismo, la privatización podría continuar generando excedentes para el Estado, a través del cobro de impuestos”.

Otros en la derecha, como el precandidato presidencial por Evopoli, Ignacio Briones, se han mostrado a favor de estudiar una privatización parcial de Codelco según explicó a un medio local en Antofagasta a comienzos de abril.

Pero la idea no solo ha rondado en el oficialismo. En 2005, el presidente ejecutivo de Codelco de ese momento, Juan Villarzú (DC), se mostró a favor de la privatización. “Cuando digo inversión privada, estoy hablando de fondos de pensiones chilenos y extranjeros que puedan participar en el crecimiento (de Codelco) por la vía del aumento de capital”, dijo a El Mercurio. El mismo año y poco antes de que tomara las riendas de la estatal, el también DC José Pablo Arellano apuntó en la misma dirección en una columna en el mismo diario: “Codelco, sin perder el carácter público, recibiría una sana presión de la mirada cotidiana de los mercados. Estoy seguro de que ello aportaría una inyección de mejoras en la eficiencia y por tanto en las utilidades para todos los chilenos”, decía el hoy investigador de Cieplan sobre los beneficios de emitir acciones de la empresa.

Al desafío político que significaría una privatización —dentro de la misma bancada gremialista hubo críticas a la propuesta del año pasado—, se añaden las complejidades propias de un giro de esa magnitud.

Marcos Lima, ex jefe ejecutivo de Codelco en la administración Frei Ruiz-Tagle, se ha mostrado a favor de que la cuprífera entre a la Bolsa, pero que ahora no: “Cambiar la institucionalidad de Codelco significa un esfuerzo gigante. No creo que sea el momento”.

La privatización también podría generar desequilibrios en la industria, advierte Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining. “Chile tiene una exitosa empresa estatal, una significativa minería privada y un buen número de pymes. Eliminar uno de estos tres elementos produciría mucha tensión en discusiones como la del royalty o una presión política que haría muy difícil el desarrollo de la minería del cobre en el país”, agrega.

Fuente: La Segunda