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“La Conferencia Central de Trabajo Económico de China (CEWC) anunció hace pocos días un giro clave de la política desde el endurecimiento regulatorio hacia el apoyo al crecimiento, ratificando el enfoque pragmático de China”.

Por Juan Carlos Guajardo

Algunos pronostican que la fase final de la pandemia llegará el próximo año, pero es más bien posible que aumente la disposición a convivir con el coronavirus. El constante surgimiento de variantes, el hastío con las restricciones, y las negativas implicancias socioeconómicas de abrir y cerrar la economía favorecerá cambios en las políticas.

Las tensiones geopolíticas continúan incrementándose. Ucrania y Taiwán mantendrán la tensión en un alto nivel, ocasionando sacudidas en el mundo y en los mercados con alguna periodicidad.

Las políticas económicas expansivas que se han aplicado para paliar los efectos de la pandemia ya han comenzado a revertirse. La evidencia de una alta inflación ha hecho reaccionar a las autoridades monetarias en varios países del mundo, incluyendo el Banco Central de Chile, siendo la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de iniciar el proceso de compra de deuda (tapering) y también posiblemente aumentos de tasas de interés, lo que traerá mayores consecuencias.

Será clave observar cuán comprometidas estarán las autoridades económicas a volver a converger a equilibrios macroeconómicos cuando se aprecien los efectos del fin de las políticas de estímulo en las valoraciones de activos como acciones y materias primas. No es descartable que la presión por mantener los estímulos logre que se extiendan más allá de lo recomendable, y de ser así aumentarían los riesgos para los próximos años.

La economía china está en un punto de inflexión. En los últimos meses sus indicadores han sido más bien descendentes, debido a las políticas del gobierno que han buscado el desapalancamiento de su economía, desactivar riesgos sistémicos, por ejemplo, en el mercado inmobiliario, y la búsqueda de la descarbonización. Pero la Conferencia Central de Trabajo Económico de China (CEWC) anunció hace pocos días un giro clave de la política desde el endurecimiento regulatorio hacia el apoyo al crecimiento, ratificando el enfoque pragmático de China. Ante la constatación de que los ajustes habían ido muy lejos, ahora se buscará la estabilidad a través de más énfasis en el crecimiento económico. Por lo tanto, se iniciará un nuevo ciclo de estímulos monetarios y fiscales convencionales, con la descarbonización pasando a un segundo plano.

Sin embargo, el efecto de este cambio de políticas en China se notará en un par de trimestres más por lo que un escenario de corrección en los mercados globales sigue siendo lo más probable para el inicio de 2022. Esta es una nota de atención importante especialmente para países emergentes, que recibirán menores flujos financieros.

En el caso del cobre, la oferta se expandirá debido al inicio de algunos proyectos, pero será posiblemente menor respecto de lo que se espera debido a problemas de producción en algunas minas especialmente en Chile y Perú. Además, los niveles de inventarios extremadamente bajos, la mantención de problemas en la cadena de suministros, y las tensiones geopolíticas limitarán las posibles caídas en los precios.

Y en los próximos días sabremos el rumbo que adoptará Chile en el plano político, aunque sea cual sea el resultado, lo más probable es que el 2022 sea un año de gran complejidad e intensidad.

Fuente: La Tercera