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Chile redactará una nueva constitución para reemplazar su carta magna de la era del dictador Augusto Pinochet, a la que se le atribuye haber respaldado décadas de crecimiento, pero también haber avivado la desigualdad.

El país andino, primer productor mundial de cobre, votará este fin de semana por 155 delegados que dirigirán la histórica revisión del texto que se remonta a 1980.

¿POR QUÉ UNA NUEVA CONSTITUCIÓN?

Chile se encuentra entre las democracias más ricas y estables de América Latina. Pero la desconfianza en la clase política, combinada con una creciente desigualdad, ha dejado a muchos sintiéndose defraudados. Los chilenos votaron abrumadoramente para reescribir su constitución en un referéndum de octubre de 2020.

¿QUIÉN ESCRIBIRÁ EL NUEVO TEXTO?

En teoría podría ser cualquiera siempre que sea chileno y mayor de 18 años. La cosecha de más de 1.200 contendientes incluye académicos, políticos, abogados, periodistas, modelos y actores. Cualquier funcionario público tuvo que renunciar primero antes de lanzar su sombrero al ring.

Los candidatos se agrupan en listas de independientes o grupos respaldados por partidos políticos, y los escaños se dividen en proporción al voto. El sistema requiere un equilibrio de representación femenina y masculina y tiene 17 asientos dedicados para los grupos indígenas de Chile.

¿CÓMO FUNCIONARÁ EL REDISEÑO?

Los delegados pasarán un período máximo de 12 meses debatiendo y redactando el nuevo texto, con una mayoría de dos tercios requerida para cada decisión clave, lo que obligará a los delegados a formar alianzas. La votación del fin de semana será clave para ver dónde está el equilibrio de poder.

Luego, los chilenos votarán sobre el producto final. Si falla, Chile volverá al texto actual y el proceso finaliza.

¿LO QUE ESTÁ EN RIESGO?

Chile seguirá siendo una república democrática y la nación respetará los acuerdos internacionales vigentes y las decisiones judiciales. Todo lo demás está en juego.

Los temas clave serán los derechos, la organización política y la macroeconomía, dijo Kenneth Bunker de la consultora Tresquintos. La izquierda progresista buscará cambios en la educación, la salud y los derechos civiles probablemente logrando acuerdos con la derecha en temas macroeconómicos como la independencia del banco central, agregó.

¿QUÉ SIGNIFICA PARA LA MINERÍA?

En una palabra, incertidumbre. Chile, el primer productor mundial de cobre y el segundo productor de litio, ha sido durante mucho tiempo un refugio seguro para los mineros, resultado de un consenso de larga data entre sus políticos para salvaguardar una industria que alimenta hasta el 15% del producto interno bruto.

“Ese período terminó y estamos en busca de un nuevo pacto social”, dijo Juan Carlos Guajardo, de la consultora Plusmining. Agregó que esperaba que los delegados evitaran el extremismo, pero advirtió que “cualquiera que quiera ingresar a este campo debe estar preparado para nuevas reglas”.

Fuente: Reuters

Traducido con Google Translator