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Expertos coinciden en que la falta de un marco regulatorio está frenando la capacidad de hacer nuevos proyectos en nuestro país, más allá de las expansiones de SQM y Albemarle en el salar de Atacama. Una importante reducción en la cuota de mercado de Chile en producción de litio consigna el último reporte de Bank of America. Si en 2015 nuestro país er responsable de un 37% de la disponibilidad mundial, contra un 35% de Australia, esta nación sacó una gran ventaja en seis años, acaparando el 43% del mercado global del litio, seguido desde lejos por Chile, con un 27%, y con una importante de China (16%).

Según expertos, el retroceso obedece a las dificultades para el desarrollo de la industria local desde hace algunos años, en que se han puesto trabas al impulso de nuevos proyectos.

“El principal problema ha sido la falta de un marco regulatorio claro, que permita el desarrollo de nuevos proyectos, tener claridad en cómo obtener permisos para la exploración, extracción y comercialización del litio. Lo que ha ocurrido es que las operaciones actuales en el salar de Atacama han mantenido y elevado su producción y tienen proyectos de expansión Sin embargo, hay una falta de nuevos proyectos que pudiesen entrar en producción, a diferencia de lo que se ve en países como Australia”, asegura el analista sénior de la consultora global CRU, Francisco Acuña.

El director de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, coincide en la falta de un marco regulatorio para la industria, y recuerda que en Chile el litio está definido como un mineral no concesible, por lo que la producción actual de un mecanismo excepcional, que es el arriendo de la propiedad de Corfo en el salar de “Atacama.

Esto refleja que el país tiene diferencias importantes desde el punto de vista político que no ha logrado resolver. También está el tema ambiental, que presiona cada vez más la oferta, especialmente la desalares, que es la que se da en Chile, Un tercer elemento es la diferencia del carbonato de litio que se produce mayormente acá, y el hidróxido (de mayor valor agregado para la industria de baterías), que es el que se produce en Australia, donde existe mayoritariamente. Esto ha favorecido su crecimiento”, explica Guajardo. Francisco Acuña agrega que incluso en Argentina se está viendo un mayor dinamismo en la industria del mineral, debido al desarrollo de proyectos nuevos, lo que también repercute en la pérdida de la cuota de mercado. “Esto no se da por una falta de financiamiento, porque se ha visto como se han desarrollado iniciativas como en Australia, Argentina, Brasil y México sin embargo, la poca claridad regulatoria ha hecho que esto no se solucione hace más de cinco años”, explica el ejecutivo.

Pese a ello, el reporte de Bank of America destaca los proyectos La Negra III y IV, con una ampliación de 40 mil toneladas de litio, de propiedad de Albemarle, que iniciaría la producción comercial en 2022. Mientras que SOM apunta a llegar 2180 mil toneladas de carbonato y 30 mil de hidróxido de litio ese mismo año.

Reequilibrio

Todo esto ocurre en medio de un reequilibrio de oferta y demanda del mercado mundial, luego de que en el último bienio, producto de la sobreoferta y los efectos de la pandemia, los precios retrocedieran fuertemente, provocando una desaceleración de la producción de litio. “Profundizando en la demanda, las ventas de vehículos eléctricos se han acelerado incluso cuando se desarrolló la pandemia de covid, fuertemente influenciadas por el enfoque continuo en la descarbonización. De cara al futuro, creemos que los riesgos para la demanda están sesgados al alza. Hasta ese momento, si la administración de Biden logra que los vehículos eléctricos tengan una participación del 50% en las ventas en EEUU. Para 2030, la demanda mundial de litio podría llegar a 2,1 millones de toneladas ese año, en comparación con nuestro escenario base de 18 millones de toneladas”, asegura el reporte de Bank of America. En esta línea, la recuperación de la demanda mundial podría provocar que el valor del mercado del litio suba de USS 6 mil millones en la actualidad, a US$ 36 mil millones para 2030.

Según el banco de inversiones, empresas junior habían invertido mucho en los últimos años, lo que contribuyó a la sobreoferta previa a 2020. Pero a medida que los precios cayeron, los proyectos se cancelaron o retrasaron, por lo que advierten que el futuro del mineral depende de la disciplina de producción, ya que s los mineros aumentan la extracción a la capacidad nominal (potencial), el mercado del litio corre el riesgo de sufrir una sobreoferta material en los próximos años.

Fuente: El Mercurio